- El atuendo: el de los novios, y el de los invitados.
Esas novias que ansiosas desean escuchar esas palabras tan inteligentes y originales así como poco comerciales que salen de los labios de las vendedoras de Pronovias: “es tu día”. Y como es su día y quieren ser las más guapas, se plantan el atuendo más hortera de cuantos atuendos se puede poner una persona. Carentes de personalidad, cada día acuden miles de mujeres a casarse todas ellas vestiditas de blanco, la mayoría de largo, la mayoría lo más merengues, cursis y horteras que se puede estar. A las pruebas me remito, semejante atuendo sólo se puede usar un día en la vida. Semejante atuendo sólo se debe usar para un acto tan hortera como una boda.
Pero no es sólo la novia la que tiene un problema de envoltorio: novio, padrino, madrina, testigos y toda la escolta que protocolariamente tiene un papel en esta película, debe acatar unas reglas de atrezzo francamente horteras, supongo que entendéis de lo que hablo si visualizáis en este instante la imagen de un conocido vuestro con un chaqué.
El resto de los invitados deciden que si la novia, el novio, la madrina, el padrino y los testigos van horteras, ellos más. Y entonces comienza el desfile de hombres y mujeres que quieren demostrar que se han gastado mucho en el traje o que saben combinar colores incombinables o que definitivamente quieren destacar en la boda por encima de cualquier canon estético.
Lo peor de la ropa de los invitados de una boda, es que se ve que es para una boda. Se nota que está comprada en una tienda especial para bodas, porque ese día hay que ir disfrazados. Porque ese día hay que gastarse un mínimo de 300€ en un traje. El resultado es un grupo de personas con colores chillones y telas brillantes que parecen sacados de un carnaval de pueblo.
¿Esto os parece cruel? Más cruel me parece a mi intentar ver la cara de agobio y nervios de los novios durante la ceremonia (pués es lo único francamente divertido) y que una especie de recogido a lo Marge Simpson me lo impida, porque la peluquería ese día, ¡tela!
Pero volviendo a la ropa, o mejor, a los complementos, desearía que alguien me explicara el significado de la estola y/o foular. Ese trozo de tela que más bien parece un resto del vestido que sobraba, con el que las invitadas deciden taparse los hombros hasta que se han bebido una copa de cava. Y puestos a explicar, si tenéis respuestas, quiero una para la mantilla y la peineta, los minibolsos de las mujeres (más útiles para un Pinypon), la flor en el ojal para los hombres...
Para terminar con este tema que me está provocando pesadillas, meted todos estos ingredientes en una cocktelera, añadidle un gran coche lleno de lacitos y flores y un tío paseándose de mesa en mesa con una caja de puros. Sazonémoslo con más de un "oooooooooh" y varios estruendosos aplausos por doquier además de algún que otro grito para elogiar a la novia a lo procesión de Sevilla. Y decoremos la mezcla con un par de kilos de arroz, garbanzos para los más graciosos y pétalos de rosa para los más horteras.
Aquí tienen el resultado de la mezcla señores. Aquí tienen una boda. ¿Qué pasa por mi cabeza cuando contemplo o tengo la mala suerte de ser invitada a una boda? Citando a un amigo: ¡¡¡menudo zoo!!!