Están por todas partes y es imposible ser ajeno a su existencia. El concepto es sencillo, y la mecánica es la más antigua: un experimento de laboratorio. Metemos a varios sujetos en un entorno y vemos cómo se comportan. En televisión es novedad, en publicidad (entre otros campos) se lleva usando desde hace tiempo: metemos a un grupo de personas en una sala para que hablen de mi marca, les llevamos a un supermecado para ver qué producto escogen primero, se incluye un estímulo subliminal durante la proyección de una película para comprobar su reacción, etc.
Hoy en día, cuando encierras a 20 personas en una casa y les vas poniendo retos y limitaciones, cuando escoges a 15 personas en una academia para ver quién canta mejor o cuando les llevas a una isla desierta con tan sólo un machete y una caja de preservativos se llama Reality Show.
Desde el principio, creo que habrán sido muy pocas la personas que no hayan echado un vistazo a su televisor como James Stewart lo echaba a través de su ventana, para satisfacer el morbo y la curiosidad, para ver cómo se pegan, para ver hasta dónde son capaces de llegar.
Ese morbo ha ido increscendo hasta tal punto que las cadenas de televisión, en su esfuerzo por atraer temporada tras temporada la atención de la audiencia, ha elevado el nivel de chabacanería, vulgaridad, y patetismo hasta convertir esos programas en un auténtico espectáculo bochornoso.
Es aquí donde os preguntaréis, ¿a cuento de qué viene el título del post entonces?. Os responderé amigos míos. Para llegar a convertir estos programas en los que una cadena invierte un dineral, y que en su momento eran de dudosa calidad, en unos programas de extra-devaluada calidad ¿qué hace falta?. La respuesta es clara: unos concursantes de extra-devaluada calidad, o para decirlo claramente, lo que necesita un programa de estas características es un equipo de casting muy muy experto que sea capaz de encontrar entre todos los seres humanos a los más deplorables.
Estos concursantes tienen una serie de rasgos en común: mala educación, soberbia, ignorancia, incultura, falta de madurez y un largo etcétera de características que desembocan en un gran don: ser capaces de convertir cualquier programa en el circo de los horrores sin necesidad de guión alguno.
Y aquí es donde llegan mis agradecimientos. Un reality show es la mayor bolsa de empleo para aquellas personas que no deben trabajar en nuestra sociedad. A un elefante o un canguro no se les permite ser carpinteros, administrativos o profesores, porque por una serie de caraterísticas más que notables no dan la talla. A los concursantes de los reality shows les ocurre exactamente lo mismo.
Señores, demos gracias a los reality shows por existir, porque de no haberse presentado al casting de alguno estos programas uno de esos zopencos que quiere ser cantante, modelo o presentador, podría ser mañana la persona que educara a sus hijos, la que levantara los cimientos de su casa o la que puediera hacerle a usted una operación a corazón abierto.
Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas
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domingo, 11 de mayo de 2008
sábado, 15 de marzo de 2008
Patadas al lenguaje
"Yo estudio chino, es el lenguaje de negocios del futuro".
"Yo soy bilingüe en inglés, si hoy en día no dominas esta lengua no vas a ningún sitio".
"Yo he aprendido a hablar en binario, es que soy un freaky".
Es increíble el interés que pone la gente en aprender otros idiomas y el poco interés que pone en aprender el idioma materno, el autóctono, el que mejor debes conocer si quieres comunicarte con los que te rodean.
El significado que la Real Academia Española da a la palabra "insociable" es: Huraño o intratable, o que no tiene condiciones para el trato social.
Bien, pues es curioso con qué facilidad la gente puede tacharte de insociable porque no te guste comunicarte demasiado con otras personas (huraño o intratable) cuando hay gente que es insociable porque es incapaz de hacerlo, verbalmente hablando (no tiene condiciones para el trato social).
Por algún misterioso motivo, cuando se le enseñaron las normas de conducta en sociedad a los seres humanos (a algunos, otros aún están descubriéndolas o ni eso) olvidaron recalcar la de el buen uso del lenguaje.
Tenemos un grupo numeroso al que es imposible entenderlos, sencillamente porque deciden obviar letras en sus palabras: ¿ignorancia?, ¿economía del lenguaje?, ¿pereza?. Desconozco el motivo exacto, pero sé que es difícil comprender lo que dicen. "Vocaliza... ¿quieres vocalizar, no te entiendo?" La acusadora frase no es mía, si no de Willy Wonka.
Es fascinante cómo mucha gente decide castigar nuestro diccionario con palabras inventadas y mal escritas, o cómo la falta de interés en ellos les hace obligarte a escuchar frases como: "bueno, qué más da, eso es un detalle sin importancia", como contestación a tu frase: "La palabra confirmación lleva tilde, y por cierto sí, se confirma, sin tilde, que eres un analfabeto" (esa coletilla te la callas, aún sabiendo que eso afectará a tu úlcera en el futuro).
Y es que puede que no todo el mundo lo entienda, pero de verdad que el mal uso del lenguaje arruina la comunicación entre los seres humanos.
Pensad por un momento en la diferencia que hay entre este titular:
Detenidos los sicarios del cartel de Cali
Detenidos los sicarios del cártel de Cali
El primer titular sin duda despertaría más curiosidad en mi: ¿qué coño habrán hecho los sicarios con el cartel para que les detengan? (olvidándonos del pequeño detalle de que sean sicarios).
Pero ahora imagina que lees un e-mail de un amigo en el que te dice:
"por cierto, ¿sabes que estoy estudiando ingles?"
Paco, por dios, ¡ponle la tilde al idioma que estudias o no podré quitarme la imagen de mi cabeza nunca más!
Realmente no me parecería tan descabellado que una persona que haya estudiado una carrera y sea al menos mayor de 23 años reciba una multita cada vez que comete una falta de ortografía, al menos de grado 1: tildes en agudas, b/v, dequeísmo, etc.
Señores, si creen que esta medida es injusta, intenten imaginar lo injusta que será la sentencia para alguien a quién acusen de estar implicado en un cártel frente a estarlo sólo en un cartel.
Este post está dedicado a alguien que nunca se ha olvidado de una tilde.
"Yo soy bilingüe en inglés, si hoy en día no dominas esta lengua no vas a ningún sitio".
"Yo he aprendido a hablar en binario, es que soy un freaky".
Es increíble el interés que pone la gente en aprender otros idiomas y el poco interés que pone en aprender el idioma materno, el autóctono, el que mejor debes conocer si quieres comunicarte con los que te rodean.
El significado que la Real Academia Española da a la palabra "insociable" es: Huraño o intratable, o que no tiene condiciones para el trato social.
Bien, pues es curioso con qué facilidad la gente puede tacharte de insociable porque no te guste comunicarte demasiado con otras personas (huraño o intratable) cuando hay gente que es insociable porque es incapaz de hacerlo, verbalmente hablando (no tiene condiciones para el trato social).
Por algún misterioso motivo, cuando se le enseñaron las normas de conducta en sociedad a los seres humanos (a algunos, otros aún están descubriéndolas o ni eso) olvidaron recalcar la de el buen uso del lenguaje.
Tenemos un grupo numeroso al que es imposible entenderlos, sencillamente porque deciden obviar letras en sus palabras: ¿ignorancia?, ¿economía del lenguaje?, ¿pereza?. Desconozco el motivo exacto, pero sé que es difícil comprender lo que dicen. "Vocaliza... ¿quieres vocalizar, no te entiendo?" La acusadora frase no es mía, si no de Willy Wonka.
Es fascinante cómo mucha gente decide castigar nuestro diccionario con palabras inventadas y mal escritas, o cómo la falta de interés en ellos les hace obligarte a escuchar frases como: "bueno, qué más da, eso es un detalle sin importancia", como contestación a tu frase: "La palabra confirmación lleva tilde, y por cierto sí, se confirma, sin tilde, que eres un analfabeto" (esa coletilla te la callas, aún sabiendo que eso afectará a tu úlcera en el futuro).
Y es que puede que no todo el mundo lo entienda, pero de verdad que el mal uso del lenguaje arruina la comunicación entre los seres humanos.
Pensad por un momento en la diferencia que hay entre este titular:
Detenidos los sicarios del cartel de Cali
Detenidos los sicarios del cártel de Cali
El primer titular sin duda despertaría más curiosidad en mi: ¿qué coño habrán hecho los sicarios con el cartel para que les detengan? (olvidándonos del pequeño detalle de que sean sicarios).
Pero ahora imagina que lees un e-mail de un amigo en el que te dice:
"por cierto, ¿sabes que estoy estudiando ingles?"
Paco, por dios, ¡ponle la tilde al idioma que estudias o no podré quitarme la imagen de mi cabeza nunca más!
Realmente no me parecería tan descabellado que una persona que haya estudiado una carrera y sea al menos mayor de 23 años reciba una multita cada vez que comete una falta de ortografía, al menos de grado 1: tildes en agudas, b/v, dequeísmo, etc.
Señores, si creen que esta medida es injusta, intenten imaginar lo injusta que será la sentencia para alguien a quién acusen de estar implicado en un cártel frente a estarlo sólo en un cartel.
Este post está dedicado a alguien que nunca se ha olvidado de una tilde.
sábado, 23 de febrero de 2008
El móvil, el aliado del ser que detesta a la humanidad
Mi mejor amigo es mi móvil. Reiros reiros, pero antes de cerrar la página, echad un vistazo a vuestros recuerdos. Pensad un momento en la cantidad de veces que el móvil ha estado ahí, a vuestro lado en los momentos más duros; cuando más apoyo necesitabáis, cuando más compañía necesitabáis, cuando más individuos os tocaban las narices. Ahí estaba él, con sus lucecitas, con su sonidito, con sus teclas, ansioso de ser tocado por su necesitado dueño.
El móvil será recordado en los anales de la historia no por su utilidad como medio de comunicación, sino por su gran labor rescatadora en los peores momentos sociales.
Caso 1: conversación sin interés.
¿No habéis tenido nunca esa sensación? Es como la de verse con 40 años viviendo en casa de tus padres, es la de mirar a tu alrededor y pensar, ¿cómo he llegado a este punto? ¿Por qué no le puse remedio a tiempo?, ¿cómo puedo volver atrás? Piensas: "necesito un milagro para que todo dé un giro de 180º y vuelva a la normalidad". ¿Cuántas veces nos encontramos sin darnos cuenta rodeados por una conversación entre un grupo de personas, que por más que lo intentas no tiene interés alguno para ti? Y sientes que puedes mirarte a ti mismo desde arriba y ver que tu cara se está deshaciendo, no eres capaz de gesticular, los minutos parecen horas, encima sientes que nadie más se encuentra en la misma situación que tú, y con cada palabra que uno suma a la conversación ves más lejos que aquello pueda terminar.
Ahí está tu solución, el móvil. Seguro que tu bandeja de entrada tiene correos sin leer que justo en ese momento requieren tu atención. Os aseguro que por poco importantes que sean, resultarán mil veces más interesantes y amenos que la conversación que tanto os aburre. Si soléis padecer el mal de la conversación sin interés os recomiendo compraros una Blackberry, PDA, o cualquier dispositivo similar que os permita acceder a vuestro correo electrónico.
Caso 2: el pesado de turno.
En una comida, en un bar o en cualquier evento social, corres el riesgo de ser hablado por el pesado de turno. No voy a entrar en descripciones porque sinceramente creo que todos nos hemos encontrado con el pesado de turno. Pero sí voy a destacar un detalle común a todos. Es pesado, muy pesado, y aunque llegue un momento en que no le contestes más que con un sí o un no, el pesado de turno no para de hablar, convencido de que a ti te interesa lo que dice no repara en que a lo mejor no le das una colleja y te largas dejándole con la palabra en la boca porque tienes educación.
Bien, sigamos haciendo alarde de nuestra educación, guárdemonos la colleja para otra situación más desesperada aún y echemos mano de ese gran amigo, el móvil:
"Uy, ¿qué hora es?, ¿la una?, perdóname pero es que hace media hora que tenía que haber hecho una llamada importante, pero me he enrollado a hablar... oye, luego seguimos, ¿eh?". JA! Va a seguir Rita, en cuanto me largue a hacer la llamada ya me has visto, ¡pesado!.
Caso 3: en el taxi prevenir es mejor que curar.
Cuando te subes a un taxi puedes tener, como ya hemos comentado anteriormente, la suerte de que te toque un taxista silencioso, o un cansino que no para de hablar. Bien, si una vez le has dicho el destino empieza a bombardear con una pregunta tipo "¿qué, a casa ya a descansar no?" es el momento de responder diciendo "hola, ¿me has llamado ,no?" En realidad no le respondes a él, si no a alguien que hay al otro lado del teléfono, o puede que no haya nadie, esa ya es decisión tuya, pero será sin duda más agradable que la conversación de ascensor que puedas mantener con el taxista. Eso sí, sabes que va a ser el taxi más caro de la historia, porque yo te recomiendo que mantengas la conversación vía movil hasta llegar a tu destino.
Caso 4: quiero estar solo.
Esta es la opción en que más claro tienes que vas a usar el movil para esquivar al mundo. Aquí ya vas predispuesto, móvil en mano te diriges hacia donde sea con él, a llamar, a escribir un mensaje, a lo que sea, pero de cara a la sociedad ya llevas el escudo protector, el de "no me hables". Se da también en varias situaciones: cuando durante el trabajo bajas a fumarte un cigarro y no quieres hablar con nadie porque no estás de humor para alternar, cuando estás en El Corte Inglés y no quieres que ninguna vendedora insoportable te agobie con sus ansias de llevarse comisión y quieres mirar las cosas a tu bola, cuando estás con un grupo de personas a las que conoces pero no quieres hablar con ellas y realmente estás esperando a esa o esas personas con las que te llevas bien o has quedado...
Si a estos y otros muchos casos que se nos presentan a diario a los individuos que detestamos a la humanidad por naturaleza le sumamos las situaciones en las que llevas un buen rato esperando a alguien y para matar el tiempo usas el móvil, o simplemente para no parecer que estás solo porque el pesado de tu amigo se ha tirado en la ducha más tiempo del necesario, les añadimos el hecho de que un SMS puede librarnos de una eterna llamada telefónica con alguien que se enrolla más que las persianas, o simplemente puede conseguir evadirnos aunque sea por unos minutos de las tonterías que oímos a nuestro alrededor, señores, pongan en una lista el número de veces que uno de sus amigos le ha librado de todas estas angustiosas situaciones, y el número de veces que lo ha hecho el móvil. Podrán ver que su mejor amigo es el móvil, y encima a él no tienes que aguantarle.
El móvil será recordado en los anales de la historia no por su utilidad como medio de comunicación, sino por su gran labor rescatadora en los peores momentos sociales.
Caso 1: conversación sin interés.
¿No habéis tenido nunca esa sensación? Es como la de verse con 40 años viviendo en casa de tus padres, es la de mirar a tu alrededor y pensar, ¿cómo he llegado a este punto? ¿Por qué no le puse remedio a tiempo?, ¿cómo puedo volver atrás? Piensas: "necesito un milagro para que todo dé un giro de 180º y vuelva a la normalidad". ¿Cuántas veces nos encontramos sin darnos cuenta rodeados por una conversación entre un grupo de personas, que por más que lo intentas no tiene interés alguno para ti? Y sientes que puedes mirarte a ti mismo desde arriba y ver que tu cara se está deshaciendo, no eres capaz de gesticular, los minutos parecen horas, encima sientes que nadie más se encuentra en la misma situación que tú, y con cada palabra que uno suma a la conversación ves más lejos que aquello pueda terminar.
Ahí está tu solución, el móvil. Seguro que tu bandeja de entrada tiene correos sin leer que justo en ese momento requieren tu atención. Os aseguro que por poco importantes que sean, resultarán mil veces más interesantes y amenos que la conversación que tanto os aburre. Si soléis padecer el mal de la conversación sin interés os recomiendo compraros una Blackberry, PDA, o cualquier dispositivo similar que os permita acceder a vuestro correo electrónico.
Caso 2: el pesado de turno.
En una comida, en un bar o en cualquier evento social, corres el riesgo de ser hablado por el pesado de turno. No voy a entrar en descripciones porque sinceramente creo que todos nos hemos encontrado con el pesado de turno. Pero sí voy a destacar un detalle común a todos. Es pesado, muy pesado, y aunque llegue un momento en que no le contestes más que con un sí o un no, el pesado de turno no para de hablar, convencido de que a ti te interesa lo que dice no repara en que a lo mejor no le das una colleja y te largas dejándole con la palabra en la boca porque tienes educación.
Bien, sigamos haciendo alarde de nuestra educación, guárdemonos la colleja para otra situación más desesperada aún y echemos mano de ese gran amigo, el móvil:
"Uy, ¿qué hora es?, ¿la una?, perdóname pero es que hace media hora que tenía que haber hecho una llamada importante, pero me he enrollado a hablar... oye, luego seguimos, ¿eh?". JA! Va a seguir Rita, en cuanto me largue a hacer la llamada ya me has visto, ¡pesado!.
Caso 3: en el taxi prevenir es mejor que curar.
Cuando te subes a un taxi puedes tener, como ya hemos comentado anteriormente, la suerte de que te toque un taxista silencioso, o un cansino que no para de hablar. Bien, si una vez le has dicho el destino empieza a bombardear con una pregunta tipo "¿qué, a casa ya a descansar no?" es el momento de responder diciendo "hola, ¿me has llamado ,no?" En realidad no le respondes a él, si no a alguien que hay al otro lado del teléfono, o puede que no haya nadie, esa ya es decisión tuya, pero será sin duda más agradable que la conversación de ascensor que puedas mantener con el taxista. Eso sí, sabes que va a ser el taxi más caro de la historia, porque yo te recomiendo que mantengas la conversación vía movil hasta llegar a tu destino.
Caso 4: quiero estar solo.
Esta es la opción en que más claro tienes que vas a usar el movil para esquivar al mundo. Aquí ya vas predispuesto, móvil en mano te diriges hacia donde sea con él, a llamar, a escribir un mensaje, a lo que sea, pero de cara a la sociedad ya llevas el escudo protector, el de "no me hables". Se da también en varias situaciones: cuando durante el trabajo bajas a fumarte un cigarro y no quieres hablar con nadie porque no estás de humor para alternar, cuando estás en El Corte Inglés y no quieres que ninguna vendedora insoportable te agobie con sus ansias de llevarse comisión y quieres mirar las cosas a tu bola, cuando estás con un grupo de personas a las que conoces pero no quieres hablar con ellas y realmente estás esperando a esa o esas personas con las que te llevas bien o has quedado...
Si a estos y otros muchos casos que se nos presentan a diario a los individuos que detestamos a la humanidad por naturaleza le sumamos las situaciones en las que llevas un buen rato esperando a alguien y para matar el tiempo usas el móvil, o simplemente para no parecer que estás solo porque el pesado de tu amigo se ha tirado en la ducha más tiempo del necesario, les añadimos el hecho de que un SMS puede librarnos de una eterna llamada telefónica con alguien que se enrolla más que las persianas, o simplemente puede conseguir evadirnos aunque sea por unos minutos de las tonterías que oímos a nuestro alrededor, señores, pongan en una lista el número de veces que uno de sus amigos le ha librado de todas estas angustiosas situaciones, y el número de veces que lo ha hecho el móvil. Podrán ver que su mejor amigo es el móvil, y encima a él no tienes que aguantarle.
lunes, 7 de enero de 2008
"Es que yo soy así"
Es la frase más escuchada del siglo XXI. Esa y "pero te lo digo a la cara".
Me parece estupendo, no sé en que momento valores como la educación y el respeto se perdieron en favor de demostrar públicamente cómo eres, y decir las cosas tal y como te vienen a la cabeza.
"Soy natural", "soy como soy", pues amigo mío, eres lo peor de este mundo, así que fingir un poquito no te vendría nada mal. A ver, esa frase no hace especial a nadie. Todo el mundo es como es, lo que no significa que tenga que enseñar esa personalidad constantemente. Si todos fuéramos quienes somos a los ojos de los demás, no podría haber relaciones sociales, nos detestaríamos. Yo ya detesto al menos a más de la mitad de los que conozco. Si además me enseñaran su realidad, no podría ni tomarme una cerveza con ellos, y éste es un acto del que no pienso prescindir.
Ser natural hoy en día te da derecho a muchos comportamientos bastante intolerables en mi opinión. Y lo que es peor, esa otra frase, "te lo digo a la cara". Vamos a ver, vamos a ver, o yo estoy enloqueciendo o el resto del mundo, seguramente lo segundo; no soy de esa opinión que dice "cuando sólo tú piensas una cosa y el resto del mundo no, es que el que debe estar equivocado eres tú". No, eso no es cierto, porque la gente actúa en masas, y los genios están solos en sus batallas pues nadie cree en ellos hasta que mueren. Así que el mundo ha enloquecido, porque si lo que se lleva es decir todo lo que piensas a la cara, entonces volviendo a lo que decía al principio, hemos olvidado lo que es respetar a la otra persona. Lo que tú piensas no es forzosamente lo que la otra persona está preparada para escuchar, pero ¿qué le importa a este sujeto?, no se da cuenta de que el único valor de esas palabras es su opinión, no un hecho objetivo, pero qué más da, al fin y al cabo, si él lo piensa así, lo debe de decir para no ser un falso. Ok, decide lo que quieres ser, amigo: falso o cabrón. Porque a veces el egoismo nos lleva a hacer daño a las personas mientras que si nos comiéramos un poco nuestras palabras, esa falsedad se cambiaría por prudencia (mil veces más inteligente y justa).
Me parece estupendo, no sé en que momento valores como la educación y el respeto se perdieron en favor de demostrar públicamente cómo eres, y decir las cosas tal y como te vienen a la cabeza.
"Soy natural", "soy como soy", pues amigo mío, eres lo peor de este mundo, así que fingir un poquito no te vendría nada mal. A ver, esa frase no hace especial a nadie. Todo el mundo es como es, lo que no significa que tenga que enseñar esa personalidad constantemente. Si todos fuéramos quienes somos a los ojos de los demás, no podría haber relaciones sociales, nos detestaríamos. Yo ya detesto al menos a más de la mitad de los que conozco. Si además me enseñaran su realidad, no podría ni tomarme una cerveza con ellos, y éste es un acto del que no pienso prescindir.
Ser natural hoy en día te da derecho a muchos comportamientos bastante intolerables en mi opinión. Y lo que es peor, esa otra frase, "te lo digo a la cara". Vamos a ver, vamos a ver, o yo estoy enloqueciendo o el resto del mundo, seguramente lo segundo; no soy de esa opinión que dice "cuando sólo tú piensas una cosa y el resto del mundo no, es que el que debe estar equivocado eres tú". No, eso no es cierto, porque la gente actúa en masas, y los genios están solos en sus batallas pues nadie cree en ellos hasta que mueren. Así que el mundo ha enloquecido, porque si lo que se lleva es decir todo lo que piensas a la cara, entonces volviendo a lo que decía al principio, hemos olvidado lo que es respetar a la otra persona. Lo que tú piensas no es forzosamente lo que la otra persona está preparada para escuchar, pero ¿qué le importa a este sujeto?, no se da cuenta de que el único valor de esas palabras es su opinión, no un hecho objetivo, pero qué más da, al fin y al cabo, si él lo piensa así, lo debe de decir para no ser un falso. Ok, decide lo que quieres ser, amigo: falso o cabrón. Porque a veces el egoismo nos lleva a hacer daño a las personas mientras que si nos comiéramos un poco nuestras palabras, esa falsedad se cambiaría por prudencia (mil veces más inteligente y justa).
Pero el caso es que esto, en realidad no deja de ser una hipocresía en sí misma, porque sólo se utiliza cuando a dichas personas les interesa, ya que la realidad es bien distinta. Decir las cosas a la cara, y ser natural es una utopía, si esto fuera así, mañana entrarían en su trabajo estas personas diciéndoles a su jefe: mira, curro aquí por dinero, me pareces un ser insoportable y un aprovechado, bla bla bla. Las señoras al ir al mercado, les dirían a los tenderos: vamos, que compro lo filetes porque tengo que comer, porque eres un ladrón y yo te los metía uno a uno por bla bla bla. Melendi en sus entrevistas, reconocería que no ha leído un libro en su vida y ... perdón, me equivoco, esto sí ha ocurrido, alguno sí hay que dice lo que piensa siempre, pero claro, la gran pregunta es: ¿queremos ser así?
Lo siento, es posible que leyendo las entradas anteriores, veamos un salto en mi forma de escribir, ésta no hace tanta gracia, y dista más de un intento frustrado de monólogo del club de la comedia como las anteriores, pero es que me temo que yo he abierto este blog para decir lo detestables que somos algunos seres humanos a veces, y claro, oir estas cosas no hacen tanta gracia, pero señores, es que yo soy así!
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